Volver a Madrid después de dos años en el extranjero, en cierto modo, es como volver al paraíso (a un paraíso lleno de mierda, eso sí): cañas baratas, buenas tapas, siempre gente por la calle... En fin, no quiero irme por las ramas (el médico me decía que debo centrarme), así que voy al supuesto grano de este blog: hablar de bares.



En este caso, de un hostal que tiene un bar.
Mientras encuentro piso, me alojo en el Hostal del Gato (cuyo verdadero nombre, más cool es Cat's Hostel), cuya página web afirma que"ha sido elegido por los clientes de Hostworld.com, la web más importante sobre albergues, como el mejor albergue del mundo". Y lo cierto es que, para jóvenes (yo no pinto gran cosa aquí, y la verdad es que me miran raro) está muy bien.
El hostal (19 euros la noche) está en el centro (al lado de Antón Martín) y tiene un bar en la planta de abajo (la imagen es de la planta de arriba, donde nunca hay nadie: el que quiera ver la parte que merece la pena, que vaya).
Un bar en el que el cliente se siente libre (y no es obligatorio alojarse en el hostal para entrar): puedes llevarte chorizo y pan y hacerte un bocadillo (esto lo hace gente cutre como yo), puedes fumar, puedes hacer lo que te dé la gana, y todo por un módico precio: 3 euros el mini de cerveza o sangría (algún día hablaré de por qué se llama mini a lo que debería llamarse maxi). Eso sí: elitistas del alcohol, abstenerse: no venden nada más, no hay cubatas.
Por lo demás, el sitio es cómodo (lleno de estos chismes cuadrados para sentarse, que algunos llaman pufs o blufs o algo así) y lleno, lleno de extranjeros que se alojan en el hostal, así que es una buena oportunidad para practicar idiomas o, si no se habla ningún idioma, aislarse del mundo. Además, a partir de la 1 de la mañana, es bastante fácil robar las cervezas de los demás "porque los guiris no se dan cuenta", según dice un amigo mío, E.B., que ha estudiado el tema.Y los sábados te ponen gratis un platito de paella.


Un fallo: la música, siempre la misma, siempre un estridente hip hop que no pega nada con el relajamiento de las gentes del hostal, repantigangados en las sillas, los blufs o el suelo.
Más información en www.catshostel.com. Y el hostal se encuentra aquí
Hala, me voy a beber unos maxis de cerveza, que me tengo que preparar para mi primera semana madrileña. Hasta pronto